
El Artículo 479 de la Ley Federal del Trabajo (LFT) define los Riesgos de Trabajo como los accidentes y enfermedades a los que están expuestos los trabajadores en ejercicio o con motivo del trabajo.
Accidentes de Trabajo: Se consideran accidentes de trabajo toda lesión orgánica o perturbación funcional, inmediata o posterior, o la muerte, producida repentinamente en ejercicio o con motivo del trabajo, cualquiera que sea el lugar y el tiempo en que se preste.
Enfermedades de Trabajo: Se considera enfermedad de trabajo todo estado patológico derivado de la acción continuada de una causa que tenga su origen o motivo en el trabajo o en el medio en que el trabajador se vea obligado a prestar sus servicios.
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Relación Causal: Es crucial que exista una relación directa entre el trabajo desempeñado y el daño sufrido. La ley exige demostrar que la lesión o enfermedad es consecuencia del trabajo.
Excepciones: No se consideran riesgos de trabajo los accidentes que ocurran cuando el trabajador se encuentre en estado de embriaguez o bajo la influencia de algún narcótico o droga enervante, salvo que exista prescripción médica y el trabajador hubiese puesto el hecho en conocimiento del patrón. Tampoco se consideran aquellos que resulten de una riña o intento de suicidio.

Ejemplo 1 (Accidente): Un empleado de una fábrica sufre la amputación de un dedo mientras opera una máquina defectuosa. Esto se considera un riesgo de trabajo.
Ejemplo 2 (Enfermedad): Un trabajador de la construcción desarrolla silicosis debido a la exposición prolongada al polvo de sílice en su lugar de trabajo. Esto también se considera un riesgo de trabajo.

Obligaciones del Patrón: La LFT impone al patrón la obligación de adoptar las medidas necesarias para prevenir riesgos de trabajo y garantizar la seguridad y salud de los trabajadores. También está obligado a proporcionar la atención médica y las indemnizaciones correspondientes en caso de que ocurra un riesgo de trabajo.
Importancia Práctica: El Artículo 479 y los subsecuentes son fundamentales para proteger a los trabajadores, ya que determinan cuándo un accidente o enfermedad se considera un riesgo de trabajo, lo que a su vez activa las obligaciones del patrón en materia de seguridad, salud y compensación económica. Su correcta aplicación es crucial para garantizar justicia y protección a los trabajadores en el ámbito laboral.