
El decibel (dB) es la unidad que usamos para medir la intensidad del sonido. Piensa en ello como el "volumen" de un ruido. Un número más alto de decibeles significa un sonido más fuerte.
Pero, ¿a partir de cuántos dB es malo para nuestra audición? La respuesta depende de dos cosas: la intensidad del sonido (dB) y el tiempo de exposición.
Generalmente, la exposición prolongada a sonidos por encima de 85 dB puede causar daño auditivo. Esto no significa que escuchar un sonido de 86 dB una vez te dejará sordo, pero la exposición regular sí podría.
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Aquí tienes algunos ejemplos para tener una idea:

- 0 dB: Silencio absoluto (prácticamente inexistente).
- 30 dB: Un susurro suave.
- 60 dB: Una conversación normal.
- 85 dB: Tráfico intenso, una licuadora a máxima potencia. La exposición prolongada a este nivel puede ser dañina.
- 100 dB: Motocicleta, cortacésped. Puede dañar tu audición en tan solo 15 minutos.
- 110 dB: Concierto de rock. El daño auditivo es posible casi inmediatamente.
- 120 dB: Un trueno cercano, una sirena. Puede causar dolor inmediato y daño auditivo.
- 140 dB: Un arma de fuego. Puede causar daño auditivo inmediato y permanente.
Como regla general, cuanto más fuerte sea el sonido, menos tiempo puedes estar expuesto a él sin correr riesgo. Por ejemplo, puedes estar expuesto a 85 dB durante 8 horas sin (teóricamente) sufrir daño. Pero un sonido de 100 dB solo es seguro durante unos 15 minutos.
La clave es la prevención. Usa protección auditiva (tapones para los oídos o protectores auriculares) si sabes que vas a estar expuesto a ruidos fuertes, como en conciertos, al usar herramientas eléctricas, o al asistir a eventos deportivos. También, baja el volumen de tus auriculares. Dale a tus oídos descansos regulares del ruido para que puedan recuperarse.

Si sospechas que tienes pérdida auditiva, consulta a un audiólogo. Un diagnóstico temprano puede ayudar a prevenir un mayor daño.
Recuerda: proteger tu audición es esencial. Los daños causados por el ruido son acumulativos e irreversibles.