
Una función identidad es una función que siempre devuelve el mismo valor que se utilizó como argumento. En otras palabras, si le das un valor 'x', la función te devuelve 'x'.
Matemáticamente, se expresa como f(x) = x. No importa qué valor pongas para 'x', la respuesta siempre será ese mismo valor.
Ejemplo 1
Imagina que tenemos la función identidad f(x) = x. Si decidimos que x = 5, entonces:
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f(5) = 5
Simplemente sustituimos 'x' por 5 en la función, y el resultado es 5.
Ejemplo 2
Ahora, probemos con un número negativo. Digamos que x = -3. Usando la misma función f(x) = x:

f(-3) = -3
De nuevo, el resultado es el mismo valor que pusimos, -3.
Ejemplo 3
Intentemos con una fracción. Supongamos que x = 1/2. La función sigue siendo f(x) = x:

f(1/2) = 1/2
No importa si es un número entero, negativo o una fracción, la función identidad siempre devuelve el mismo valor.
Ejemplo 4
Considera f(x) = x con x = 0.

f(0) = 0
La función identidad aplicada a cero devuelve cero. Este es un caso especial pero importante que confirma la regla general.
Ejemplo 5
Finalmente, usemos un número decimal. Supongamos que x = 2.7. Y otra vez, f(x) = x:

f(2.7) = 2.7
Como ves, sin importar el tipo de número que uses como entrada (entero, negativo, fracción, decimal), la función identidad siempre te dará el mismo número como salida. ¡Siempre!
Estos ejemplos muestran cómo la función identidad es una función muy simple y directa. Su propósito principal es servir como base para entender otras funciones más complejas y transformaciones en matemáticas.